14 septiembre 2006

Los primeros TEBEOS de mí vida

Recuerdo con cierta claridad, y mucha nostalgia, alguno de los primeros tebeos que me compraron, recuerdo los Don Mickey, los Pulgarcito, los Mortadelo - con esa fotonovela que me tenía intrigadísimo - una historia sobre un extraterrestre con fotos en blanco y negro y que me leí a medias ya que no me podía permitir comprar la revista todas las semanas, los primeros SuperLópez, sólo me compré los 10 primeros, los Maziger Z, los de La Guerra de las Galaxias, los de 2001, un Spiderman con Rodador Nocturno y Daredevil de “artistas invitados”.

Recuerdo mi primer Asterix – Asterix y los Godos – y mi segundo, del cual no me gustó nada el dibujo - Asterix el Galo – y mi tercero – Asterix y Cleopatra. Mi primer Lucky Luke - Calamity Jane – y la lectura de algún Tintin, por aquel entonces me parecía muy aburrido, tenía mucho texto, con el tiempo he aprendido a valorarlo y ahora tengo todo el Tintin publicado. Pero volviendo a Asterix, por aquel entonces venía dentro de cada álbum una ficha para recibir información sobre las publicaciones de Grijalbo, así que yo rellené una y la envié, al cabo de unos meses recibí en casa un catálogo que resumía lo publicado y lo que serían las nuevas publicaciones. Periódicamente llegaba a casa información sobre Tebeos que no podía comprar, pero que me gustaría leer. Uno que siempre me atrajo y que nunca leí fue, Valerian, algo que acabo de remediar comprándome el primer integral que acaba de salir.
Pertenecer al club de Grijalbo tenía sus alicientes, además del mencionado catálogo recuerdo haber recibido el primer ejemplar de la revista que le montaron a Ibáñez cuando abandonó Bruguera, Guai!!, así se llamó al experimento. En otra de sus esperadas entregas el catálogo vino con, ahora no recuerdo si fue el primer número o el tercero de, Percival. Y así hasta que un buen día dejé de recibir información.

Más o menos por la misma época, entre los tebeos porno de mi hermano, sí, los que editaba Ediciones Zinco, encontré un número de La Espada Salvaje de Conan, el número uno para ser más exactos, con portada de Neal Adams, para ser más precisos. Ni que decir tiene que ese puñado de páginas cambió mi percepción de lo que habían sido los tebeos para mí hasta la fecha. Quedé maravillado, lo leía una y otra vez. La huella que dejó ese tebeos se tradujo en una norma de calidad sin sentido pero que a mi me valía. Yo alegaba que Conan el Bárbaro era una mierda, que Conan no molaba en color y que los dibujantes eran mucho peores que los de La Espada Salvaje, ¿No me digan que no les parece una opinión la mar de inocente y encantadora?
Con el tiempo mi opinión sobre Conan el Barbaro cambió, sucedió de la siguiente manera. Sería verano, yo iba con mi madre por el Pinar de Chamartín y nos topamos con un Kiosco. Busque algún tebeo que comprar, pero sólo vi medianamente interesante un número de Conan el Barbaro, el 68. Y pasó algo similar a lo que en su día ocurrió con aquel primer número de La Espada Salvaje. Bajo la portada que ilustraba la historia “El Dios Gris Pasa” – número tres de la edición americana – y conteniendo esta misma historia y parte de la anterior, “El Cubil de los Hombres-Bestia”, me encontré con la versión de Conan que definí como definitiva, la de Roy Thomas y Barry Smith. Leí el tebeo una y otra vez, la historia se volvía a repetir como sucedió años atrás, y en una de sus relecturas descubrí que necesitaba el número 67, ya que allí empezaba todo. Por aquel entonces Conan gozaba de una salud envidiable y la colección a color salía cada quince días, así que emprendí la búsqueda del número 67 por todos los Kioscos en un radio de 2 kilómetros de mi casa. Ni que decir tiene que lo encontré y lo disfruté, pero he de añadir que menos que el 68. Y pasó lo que tenía que pasar, necesitaba comprarme los 66 números anteriores.

En mi barrio, como casi en todos, había una tienda en la cual mi padre cambiaba sus novelas de Marcial Lafuente Estefanía, fue por casualidad que yo descubriera que también tenían tebeos de segunda mano para comprar y cambiar. Fue allí donde logré casi todos los números que me faltaban de Conan el Bárbaro. El resto de los números y otros muchos más tebeos los conseguí comprando, vendiendo y cambiando en los desaparecidos puestos de la Plaza de Castilla.

Como habrán podido adivinar yo no tenía constancia de la existencia de lo que hoy conocemos como librería especializada, vamos, una tienda de tebeos, algo que se remedió bien pronto, ya que en uno de los correos de Conan se publicitaba una nueva tienda, o no tan nueva, llamada Camelot y situada en el número 20 de la calle Gaztambide, el dueño de la misma no era otro que el Profesor Osuya, responsable del correo del bárbaro.

Camelot, la tienda de los Fanes de Conan y de los tipos con bigote tupido.

Recuerdo una visita en la que el Sr.Ayuso, alias Profesor Osuya, me dió la noticia “en exclusiva” de la subida de precios de Forum y para demostrarlo, se metió en la trastienda y saco el número 12 de Conan Rey, creo recordar que era el doce, claro, yo como friki de Conan por aquellos días me quedé loco, no por la subida no, sino pq ese tebeo tenía que aparecer dentro de 3 meses y este tipo ya lo tenía. Me puse a suplicarle que me lo vendiera, el insistía en que no podía venderlo antes de 3 meses y bla bla bla... Al final, acabe con el tebeo en la bolsa y más feliz que un regaliz, me podía leer el Conan Rey 12 antes que nadie y antes de tener los números 10 y 11, que todavía no habían salido

Camelot era un sitio curioso, una tienda de tebeos con moqueta, creo recordar que el suelo estaba enmoquetado, una tienda con apenas material atrasado y nada de material inglés, eso sí, mucho Conan, y gracias a esto yo completé mi colección de Conan, me compré algún Cimoc de la primera temporada, algún 1984, pero sobre todo Conan y el día de mi cumpleaños, me cortaban el pelo en una peluquería que había al lado y me podía comprar unos Super Conan, ¿Qué más puede desear un niño?

Con el tiempo a mis colecciones de Conan se añadieron, la Patrulla X y Dreadstar. Empecé a interesarme por el medio, por los autores, a distinguirlos, a diferenciarlos. Me convertí en un fan de los tebeos que no podía pasar sin ellos ni en las vacaciones de verano, recuerdo buscar algún sitio en la playa, en Málaga, donde poder comprar mis tebeos, aunque claro, eso también me pasaba con los Don Mickey cuando era más pequeño.

Ya en el instituto y gracias a un amigo, Antonio Lerma Castillo se llamaba, descubrí las revista, 1984, Cimoc y a nuevos autores, Fernández, Bernet, Corben, Ortiz, Tha, Moebius, y un largo etcétera. Fue por aquel entonces cuando alternaba mis visitas a los puestos de Plaza de Castilla con mis incursiones en Los Sótanos de Gran Vía 55.

En Los Sotanos, Discoplay, famosa y casi extinta tienda de discos, ocupaba la gran mayoría de los locales. Era curioso bajar a ese mundo, recuerdo que siempre que bajaba y durante muchos años, Peter Pank presidía la vitrina al pie de las escaleras, era como si nos estuviese esperando para darnos la bienvenida a su particular País de Nunca Jamás. Pasado Discoplay nos encontrábamos con Madrid Cómics, una tienda dividida en dos, una dedicada a tebeo Europeo y otra para los USA, eso era un sueño. A mí siempre me atendieron bien, es más, recuerdo llegar a la parte de los USA fuera de horario comercial y como el dependiente de aquella época - un tipo moreno, con gafas de pasta y aire despistado, siempre pegado a una maquina de escribir negra - me invitó a pasar, eso no ocurrió una sola vez, mientras no molestases tenías una tienda de tebeos sólo para ti. Era un tipo amable y supongo que a día de hoy lo seguirá siendo.Recuerdo que mis primeros americanos los compré en esa tienda - El Caballero Luna de Sienkiewicz, el Dreadstar, Grendel, Jonny Quest, incluso algún Conan de BWS. Los primeros Europeos también los compré en esa tienda, Moebius, Corben (este no es europeo, lo sé, pero entraba dentro del lote), Torpedo, los Cimoc, los 1984... Que gloriosos años.

Algún tiempo después, mudaron la tienda de americanos a la planta de arriba - se ganó en espacio, pero también en frialdad. Los dependientes, recuerdo dos, eran diferentes al anterior, al cual perdí la pista durante un tiempo. Tengo unos grandes recuerdos de aquella época, claro que es fácil, con 1000 pesetas, seis euro de los de ahora, te llevabas 14 tebeos ó 5 revistas y los americanos de “saldo” estaban a 100 pelas, se dice pronto. Repito, buenos años.

Antes de que Ediciones Zinco atacase con su nuevo rumbo editorial, ya saben, Miller, Moore… Dos o tres meses antes, decidí dejar de comprar tebeos por completo y vendí todo lo que tenía en mi poder esta entonces, todas las colecciones de Conan, todos los 1984, los 4 F de Byrne, todos los álbumes de Corben, los Dreadstar… Todo, vendí todo.
Ni que decir tiene que cuando vi por casualidad el número dos de “El Regreso del Señor de la Noche” no pude resistirme y lo compré, La historia se volvía a repetir, necesitaba el número uno, por casualidad, mientras buscaba de manera enfermiza el número uno “Del Señor de la Noche” tope con el primer número del Superman de Byrne… y lo compré. Allí me encontré con un listado de novedades las cuales fui comprando una a una… y así llegamos al día de hoy.

Actualmente creo que no piso una librería desde hace, no sé, ¿Seis meses? En la actualidad no compro ninguna colección de grapa y pocas colecciones regulares, se pueden contar con los dedos de una mano, ahora bien, he vuelto a reencontrarme con el álbum, con el tebeo europeo, he empezado a comprar originales de autores a los que siempre he admirado y estoy convencido que no creo que nunca deje de comprar tebeos.


“El Dios Gris Pasa” sigue siendo una de mis historias preferidas de Conan.

Un saludo

1 comentario:

Cachalote Comix dijo...

Pep dijo...
Un post muy chulo, que además trae grandes recuerdos. Además, que coincidimos casi al 100% en nuestras primeras lecturas. A mi me gustaba mucho Copito, que era una especie de Don Miki pero con personajes de Hanna-Babera (sí, la entrañable señora que luego resultó ser dos tios...).

Un abrazo Señor F!

PD.:Prometo actualizar antes de las próximas navidades, jejeje.

26/4/06 13:20


mekasidnipuatier dijo...
Coño, Pep y Copito. Que recuerdos me traen ambos, jajajaja. En serio, yo es que me ponia hasta las trancas de copitos, don mikis y esas cosas en la famosa cuesta de Mollanos, donde una vieja muy malcarada y gruñona los tenia aun gran precio. Recuerdo que los don mikis, aunque a precio de saldo, aun contenian los regalos de cuando salian en el kiosco, como un disco de plastico con el jit de Enrique y Ana "Amigo Felix" (o como se llamara la cancion, pero ya sabeis cual, ¿no?) y cuando serializaron la dinastia de los patos, una moneda falsa cada una de una epoca distinta con la cara del pato donald disfrazado de la susodicha. Yo conserve el doblon español, que era el donald con gorro de pirata y parche, pero desgraciadamente se me perdio.

Por cierto, G., que memorion tienes. Yo lo de la tienda de americano arriba no lo recuerdo. Cuando yo iba estaban los dos departamentos separados pero recuerdo que el de americano estaba al lado del discoplay y habia que bajar unos cuantos escalones para llegar alli desde la otra parte de la tienda. Aunque a lo mejor estaban subiendose, noze.

26/4/06 15:11


superdiscochino dijo...
Qué curioso, en uno de mis primeros tebeos de Spiderman también salía Rondador Nocturno.

Lo de venderlo todo es un fenómeno que suecede con muchos compradores de cómic. Digno de estudio.
A mí nunca me ha pasado, pero para empezar no he logrado amasar una colección considerable debido a mi escaso poder adquisitivo. Casi mejor.

Qué evocador lo de buscar tebeos durante las vacaciones de verano. Cambias Málaga por Marbella (lo cual no es muy difícil de visualizar) y es mi caso.

Leñe, ¡un Pep!

26/4/06 15:24


Cachalote Comix dijo...
Pep, Joer, Copito, ya te digo. Ja ja ja y lo de Hanna-Barbera, no conozco a nadie que no pensase que era una mujer.

Y eso actuliza antes de navidad.

Meka, me temo que tu ya conociste la tienda de arriba, ya que al principio las dos tiendas estaban en la misma tienda y correlativas.

SuperDisco, curioso detalle el de Spiderman y lo de buscar tebeos en verano trae tan gratos recuerdos... en fin.

Un saludo

26/4/06 17:17


javi dijo...
Me encanta el Conan de Roy Thomas y Barry Smith. ¡Pero yo también pensé que los dibujantes de La espada salvaje eran mejores! Ja, ja, bueno, tiene su explicación, porque el primero que leí era un Buscema con tintas de Rudy Nebres, que le sentaban como un guante, oiga. Luego ya Ernie Chan, al dibujo, me sacó de mi espejismo.

También quise desprenderme de casi todos mis tebeos, lo confieso. Y como quería cortar por lo sano, sólo pretendía quedarme con Millers, Chaykins y Moores y poco más. Luego la cosa no prosperó, pero en el interín me quedé sin los 4F de Byrne, cosa que luego lamenté un rato por que es un dibujante del que se aprende mucho. En fin...

Un saludo. Buen post, pardiez. :)

3/5/06 08:47


Cachalote Comix dijo...
Javi, si le gusta BWS pasese por el otro blog, y me cuenta que le parece el entintado...

http://cachalotecomixblog.blogspot.com/

Gracias.
Un saludo

4/5/06 10:50


fnaranjo dijo...
Los Sótanos... qué recuerdos.

(Durante unos meses, yo mismo fui dependiente de la sección yanqui en el turno de mañana... y lo mejor fueron siempre los pinchos de tortilla del bar: supremos.)

Bonito post. Y sí, todos hemos pasado, parece, por las mismas etapas: pensar en la señora Barbera, comprarlo todo y querer venderlo luego, redescubrir cosas...

Y en ello estamos, claro. :)

Un saludo.

4/5/06 22:06


Cachalote Comix dijo...
La nostalgia, Sr. Naranjo, es la culpable...que arrasa.

Un saludo

5/5/06 20:52


jorgogi dijo...
"vendí todo lo que tenía en mi poder esta entonces, todas las colecciones de Conan..."

¿tengo q añadir algo más? la proxima crisis q tengas habla conmigo primero, no sea vayas a hacer 1 tonteria :-DDD

MUY MUY MUY bueno el post; me ha gustado; lo he releido... me veo en el a ratos...
Tu empeñado en pasar a la historia y... eres parte de ella ;-)

10/5/06 22:39


Cachalote Comix dijo...
Je je je, no será pa'tanto, joer, que pe pongo colorao.

Un saludo

11/5/06 08:22